

Cada 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud, que nos invita a mirar más allá de la enfermedad y preguntarnos por las condiciones que hacen posible una vida saludable. Este 2026, bajo el lema «Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia», el llamado es claro: reconocer que el conocimiento científico, cuando se construye y aplica de manera colaborativa, es una de las herramientas más poderosas para proteger la vida.
La ciencia ha demostrado, con evidencia sólida, que la salud no depende únicamente de la atención sanitaria. Las Determinantes Sociales de la Salud, como la educación, el ingreso, el trabajo, la vivienda y el entorno, influyen profundamente en cómo vivimos, enfermamos y nos recuperamos. Comprender esto implica asumir que las desigualdades en salud no son inevitables, sino el resultado de decisiones sociales y políticas que pueden transformarse.
El lema de este año también releva un enfoque clave: la salud como un fenómeno interdependiente. La salud humana está vinculada a la de animales, plantas y el medio ambiente. Este principio, conocido como «Una sola salud», nos recuerda que no existen soluciones aisladas, ya que las crisis sanitarias, climáticas y sociales están conectadas y requieren cooperación científica y trabajo conjunto.
Pero la ciencia no basta por sí sola. Requiere confianza, compromiso y participación activa. En un contexto donde la desinformación puede expandirse rápidamente, apoyar la ciencia significa defender la evidencia, valorar el conocimiento y fortalecer el vínculo entre expertos y ciudadanía, promoviendo decisiones informadas que impactan tanto a nivel individual como colectivo.
Hablar de salud es hablar de un ecosistema. Un entramado donde confluyen políticas públicas, sistemas sanitarios, educación y desarrollo social. No hay salud sin equidad, no hay prevención sin educación, no hay bienestar sin un entorno saludable.
En este Día Mundial de la Salud, el desafío es avanzar juntos. Apoyar la ciencia es apostar por un futuro donde la evidencia guíe las decisiones, la colaboración supere fronteras y la salud sea un derecho compartido. Porque solo entendiendo que estamos conectados podremos construir sociedades más sanas, justas y resilientes.
Diego Silva Jiménez
Académico de la Facultad de Medicina, U. Central





