Fraudes en Chile, suplantación de identidad, estafas por WhatsApp, phishing y ciberseguridad marcan un escenario de alerta tras el récord de causas registradas en 2025 y el aumento de engaños que simulan comunicaciones oficiales.
Chile cerró el tercer trimestre de 2025 con un récord histórico de 41.703 causas por fraude, lo que representa un alza interanual de 64,4%, el nivel más alto de los últimos 12 años. Más allá del volumen, autoridades y especialistas advierten un cambio clave en el modo de operar: la suplantación de identidad se ha trasladado a canales cotidianos como llamadas telefónicas y WhatsApp, donde la urgencia reduce los mecanismos de verificación.
El fraude ya no aparece como un ataque aislado, sino como parte del paisaje digital diario: un mensaje, una llamada o un supuesto trámite “urgente” que simula autoridad. Esta combinación —suplantación, presión temporal y uso de canales habituales— explica por qué cada vez más personas reportan engaños que aparentan ser oficiales.
Las cifras del sistema de justicia dimensionan la magnitud del fenómeno. Al cierre del tercer trimestre de 2025, las estafas y otras defraudaciones concentraron el 68,51% del total de causas, confirmando que el núcleo del problema está en engaños diseñados para escalar rápidamente y afectar a miles de personas en poco tiempo.
La expansión del delito también activó alertas institucionales. En noviembre de 2025, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) emitió una advertencia pública por estafas que suplantan su identidad y la de sus funcionarios mediante llamadas, correos electrónicos y documentación falsa. El organismo reiteró que no solicita claves, datos personales ni instrucciones para realizar movimientos financieros, señal que suele aparecer cuando la suplantación alcanza una escala relevante.
El volumen de intentos refuerza esta tendencia. Entre enero y octubre de 2025 se bloquearon más de 6,3 millones de intentos de phishing, principalmente imitaciones de bancos, tiendas online y sistemas de pago. Aunque muchos no se concretan, estos mensajes funcionan como antesala del fraude, buscando capturar credenciales, tomar control de cuentas o preparar suplantaciones posteriores.
Según el Informe de Sheriff, plataforma de gestión de riesgo y fraude en tiempo real, el componente digital es el que crece con mayor fuerza. En 2025, el uso malicioso de tarjetas, claves o dispositivos representa el 20,31% de los casos, cuando hace seis años este tipo de fraude era prácticamente inexistente, confirmando un cambio estructural en el delito.
En los últimos días, y con especial cuidado por tratarse de una contingencia sensible, se han conocido denuncias por suplantación de identidades institucionales para contactar a familias afectadas por emergencias, tomar control de cuentas de mensajería y luego solicitar dinero a terceros. El Ministerio Público confirmó este tipo de denuncias, según información de prensa. Más que los casos puntuales, el foco está en el patrón: la urgencia emocional y la búsqueda de información inmediata reducen la capacidad de verificación.
Desde el sector de la ciberseguridad advierten que la mayoría de las tomas de control no ocurren por fallas tecnológicas, sino por ingeniería social. “Los atacantes se hacen pasar por autoridades, funcionarios o personal de apoyo y convencen a las víctimas de entregar códigos de verificación o ingresar a enlaces falsos”, explica Tomás Vera, director de Zenta Group.
Especialistas llaman a reforzar medidas básicas de prevención y reacción temprana. “La suplantación de identidad se da en distintas plataformas: correo electrónico, páginas web o, hoy en día, WhatsApp. En estos casos siempre se invoca a la urgencia. Eso hay que pausarlo. Nunca hay que creer cuando se llama a actuar rápido para entregar información”, señala Pedro Oyarzún Recabarren, CEO de Egs-Latam.
Respecto de qué hacer cuando el intento ya ocurrió o existe sospecha de suplantación, el ejecutivo enfatiza la importancia de actuar con rapidez. “La verificación de dos pasos es clave, no solo en las empresas, sino también a nivel personal. Hoy, cualquier autenticación de doble factor disminuye en un 99% la ocurrencia de este tipo de vulneraciones, según estadísticas oficiales”, agrega.
“Hoy no caen solo personas con menor conocimiento digital. Son muchas las que están siendo afectadas, independiente de su nivel profesional o cultural. Por eso, ante cualquier alerta que exija una acción inmediata, es fundamental hacer una pausa y consultar con el entorno. Nunca responder de forma automática a solicitudes de un desconocido, aunque se identifique como una autoridad”, concluye el CEO de Egs-Latam.
El mensaje es claro: en un escenario donde el fraude se apoya cada vez más en la urgencia y la apariencia de legitimidad, la verificación y la reacción temprana son tan relevantes como la tecnología misma.






