Estudio revela que jóvenes en Chile otorgan menor importancia al trabajo en sus proyectos de vida

Investigación del Observatorio Social de la Universidad del Alba muestra brechas generacionales en la valoración del trabajo, con jóvenes de 18 a 29 años como el grupo que menos relevancia asigna al trabajo, priorizando el ingreso económico por sobre la estabilidad y la vocación.

Un estudio del Observatorio Social de la Universidad del Alba evidenció cambios significativos en la forma en que las personas en Chile valoran el trabajo, especialmente entre las generaciones más jóvenes. La investigación revela que los jóvenes de entre 18 y 29 años son el grupo etario que menos importancia otorga al empleo, alcanzando un 83,1%, cifra considerablemente inferior al promedio nacional.

De acuerdo con la Encuesta Monitor Social, un 93,7% de los encuestados considera que el trabajo es importante o muy importante en su vida, sin embargo, esta percepción varía de manera clara según la edad. Mientras en el tramo de 30 a 44 años la valoración alcanza un 93,4%, entre las personas de 49 a 59 años sube a 97,5%, y en los mayores de 60 años llega al 95%, reflejando una brecha generacional sostenida.

Según explicó Marcelo Estrella, director del Observatorio Social de la Universidad del Alba, “el trabajo sigue siendo central en la vida de las personas, pero su significado no es homogéneo. Existen diferencias claras entre generaciones respecto a las expectativas, la proyección personal y la idea del trabajo como espacio de estabilidad”.

El estudio también muestra un cambio en las prioridades al momento de buscar empleo. Para un 66,5% de las personas, contar con un buen sueldo es lo más relevante, superando factores como un buen ambiente laboral (61,7%), la estabilidad (44,2%) o hacer lo que les gusta (34,9%), lo que refleja una orientación creciente hacia la seguridad económica por sobre la vocación.

A esto se suma que casi un 60% de los encuestados declara estar poco o nada preocupado de perder su trabajo, pese a que más del 60% percibe la automatización, la inteligencia artificial y la robotización como una amenaza real para el empleo tradicional, configurando una relación ambivalente con el mundo laboral.

Desde el Observatorio Social advierten que estos resultados abren un debate de fondo sobre políticas públicas, educación y cohesión social. “Cuando el trabajo deja de ser percibido como una vía segura de integración y progreso, el desafío deja de ser solo laboral y pasa a ser estructural”, sostiene Estrella.

Pese a este escenario, los niveles de satisfacción laboral se mantienen altos. Casi el 88% de las personas ocupadas declara estar satisfecha o muy satisfecha con su empleo, aunque un 37,8% reconoce algún grado de preocupación frente a un eventual desempleo, lo que refleja tensiones entre bienestar presente e incertidumbre futura.

Otro de los hallazgos relevantes del informe se vincula con la educación superior y la movilidad social. Si bien tres de cada cuatro personas consideran importante contar con un título universitario para alcanzar objetivos laborales, esta convicción se debilita entre los jóvenes y los sectores de menores ingresos. En paralelo, un 42,5% cree que hoy es más fácil ganar dinero siendo influencer que trabajando o estudiando, cuestionando el relato tradicional del mérito y el esfuerzo formativo.

La promesa educacional aparece erosionada de forma desigual. Para muchos jóvenes, el esfuerzo académico ya no garantiza un horizonte laboral claro, y eso tiene efectos profundos en lo económico, social y cultural”, concluyó el director del Observatorio Social de la Universidad del Alba.

Isabel Chandía

Te puede interesar

Recomendados

Portal Metropolitano