
Investigación basada en testimonios de hablantes y personas mayores mapuche identificó prácticas de discriminación y castigos en escuelas que restringieron el uso de la lengua ancestral mapuzugun y debilitaron su enseñanza a nuevas generaciones.
Una investigación liderada por la Universidad de Chile reveló que prácticas de violencia y discriminación en el sistema escolar chileno contribuyeron al desplazamiento del mapuzugun y a la interrupción de su transmisión intergeneracional, afectando el uso de la lengua ancestral del pueblo mapuche durante gran parte del siglo XX. El estudio, basado en testimonios de hablantes y personas mayores, analizó cómo la experiencia educativa restringió el uso del idioma y generó procesos de pérdida lingüística que aún impactan a las nuevas generaciones.
El trabajo fue desarrollado por investigadoras del Departamento de Educación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile y publicado en la revista científica Frontiers in Psychology bajo el título “Institutionalized violence in schools and language displacement: the voices of Mapuche speakers and elders”.
La investigación fue liderada por la académica Susan Sanhueza, con la participación de las investigadoras Fabiola Maldonado y Carolina Aroca Toloza, además de los investigadores Claudio Díaz de la Universidad de Concepción y Miguel Friz y Héctor Torres Cuevas de la Universidad del Bío-Bío.
El estudio se desarrolló desde una perspectiva interdisciplinaria que integró sociolingüística, educación y ciencias sociales, con la participación directa de hablantes nativos del idioma en distintas etapas del proceso investigativo.
En Chile, la población indígena representa cerca del 12% del total del país, siendo el pueblo mapuche el grupo mayoritario. Sin embargo, la transmisión del mapuzugun a las nuevas generaciones se ha debilitado progresivamente, lo que ha generado preocupación en comunidades y especialistas por el riesgo de pérdida de esta lengua ancestral.
Con el objetivo de comprender este fenómeno, el equipo investigó cómo las experiencias escolares influyeron en el desplazamiento lingüístico, recogiendo testimonios de 25 hablantes y personas mayores mapuche, entre ellos educadores tradicionales y portadores de conocimiento cultural.
A través de grupos de discusión y relatos biográficos, los investigadores analizaron las experiencias vinculadas al aprendizaje del idioma, la vida escolar y la transmisión familiar de la lengua.
Los testimonios evidenciaron que la mayoría de los participantes aprendió mapuzugun en contextos familiares y comunitarios, principalmente a través de conversaciones con abuelos, en ceremonias o en actividades cotidianas propias de la vida en comunidad.
Sin embargo, al ingresar al sistema escolar muchos de ellos enfrentaron prácticas que restringían o desincentivaban el uso del idioma, lo que generó una ruptura en la transmisión natural de la lengua.
Uno de los conceptos centrales del estudio es el de violencia institucionalizada, entendido como prácticas reiteradas dentro del sistema educativo que, aun cuando no siempre estaban formalizadas en normas escritas, se repetían sistemáticamente en distintos contextos escolares.
Según explican las investigadoras, los relatos de quienes asistieron a escuelas e internados hasta la década de 1980 muestran un patrón común de experiencias de discriminación y castigo vinculadas al uso del mapuzugun.
Entre estas prácticas se identificaron la prohibición explícita de hablar mapuzugun dentro de los establecimientos educativos, así como castigos físicos —como permanecer de rodillas sobre piedras o semillas— y sanciones psicológicas basadas en discursos que desvalorizaban la cultura y la identidad mapuche.
Estas experiencias, según el análisis del estudio, se relacionan con un sistema educativo históricamente monocultural y monolingüe, donde el castellano se imponía como la única lengua legítima dentro del espacio escolar, lo que contribuyó a debilitar el uso del idioma en las nuevas generaciones.
La investigación también destaca que para el pueblo mapuche la lengua y la cultura constituyen una unidad inseparable, por lo que el aprendizaje del mapuzugun no se limita a aspectos lingüísticos, sino que implica también comprender formas de relación social, conocimiento territorial y estructuras culturales propias del pueblo mapuche.
A diferencia de la enseñanza de idiomas dominantes como el inglés o el francés, que suelen centrarse en aspectos gramaticales o fonéticos, el aprendizaje del mapuzugun involucra dimensiones culturales profundas, como el respeto por la edad, el linaje y el territorio.
A partir de estos hallazgos, el equipo investigador plantea la necesidad de fortalecer la enseñanza del mapuzugun desde un enfoque intercultural, que reconozca su vínculo con la cultura, la identidad y las formas de organización social del pueblo mapuche.
Entre las recomendaciones del estudio se incluyen potenciar el rol de los educadores tradicionales, formar nuevos docentes especializados en la enseñanza del idioma y ampliar los enfoques interculturales dentro de la formación universitaria.
Asimismo, las investigadoras subrayan la importancia de desarrollar investigaciones participativas junto a las comunidades mapuche y avanzar en políticas públicas orientadas a la revitalización lingüística.
Pese a los procesos de desplazamiento que ha enfrentado el idioma, el equipo sostiene que la lengua mantiene un potencial de recuperación cuando vuelve a utilizarse en comunidad.
“Preferimos pensar que la lengua está dormida y reaparece cuando se habla en comunidad, con otras personas que comparten la lengua y la cultura. Las lenguas no mueren, solo duermen”, concluyen las autoras del estudio, destacando la importancia de impulsar políticas y acciones que permitan revitalizar el mapuzugun y fortalecer su transmisión a las nuevas generaciones.





