El detalle que muchos pasan por alto al preparar un Aperol Spritz perfecto este verano


El tipo de espumante y la cantidad de hielo son claves para lograr el equilibrio original del Aperol Spritz, el cóctel favorito de las reuniones veraniegas en Chile.

Con la llegada del verano y el aumento de las reuniones sociales, el Aperol Spritz se consolida como uno de los cócteles más populares en Chile por su frescura, ligereza y carácter vibrante. Sin embargo, aunque su preparación parece simple, existen detalles fundamentales que pueden marcar la diferencia entre un trago equilibrado y una experiencia deslucida. En un contexto donde el consumo es cada vez más consciente y la experiencia cobra protagonismo, preparar correctamente un Aperol Spritz se convierte en la forma más simple de elevar cualquier encuentro.

Según un estudio de CADEM, el 41% de los chilenos prefiere consumir bebidas alcohólicas cuando se reúne con amigos, confirmando que el momento social sigue siendo el principal escenario para disfrutar un cóctel. En ese contexto, el Aperol Spritz se ha posicionado como el favorito del verano, gracias a su perfil refrescante y su atractivo color naranja.

Aunque se trata de un cóctel fácil de preparar, lograr su equilibrio perfecto requiere atención. Uno de los errores más comunes es reemplazar el prosecco por espumantes brut u otras variedades más secas y ácidas. Puede parecer un cambio menor, pero el tipo de espumante es determinante. El prosecco, con su perfil más frutal y menos ácido, está pensado para acompañar al Aperol sin opacarlo, potenciando su carácter fresco. Utilizar un espumante inadecuado puede volver el trago más áspero y alterar su armonía.

“Aunque muchas personas optan por espumantes brut, el Aperol Spritz está diseñado para prepararse con prosecco. Esa elección es fundamental para respetar su sabor original y lograr una experiencia fresca y equilibrada”, explicó Luis Llanos, Brand Ambassador de Campari Group.

Otro detalle que suele pasarse por alto es el hielo. Usar poco hielo cambia por completo la experiencia del cóctel. Más que un complemento, cumple una función técnica esencial: mantiene la temperatura ideal, conserva las burbujas del espumante y evita una dilución acelerada que puede afectar su perfil vibrante.

La preparación correcta es sencilla, pero precisa. En una copa amplia con abundante hielo, se debe verter mitad prosecco y mitad Aperol, agregar un toque de agua con gas y finalizar con una medialuna de naranja. No se trata de reinventar el clásico, sino de respetar su esencia y cuidar la ejecución.

En definitiva, cuando el Aperol Spritz se transforma en protagonista de terrazas, reuniones y celebraciones estivales, prestar atención a estos pequeños detalles permite replicar en casa una experiencia bien lograda, fresca y equilibrada, demostrando que, muchas veces, la diferencia está en lo que pocos consideran.

Isabel Chandía

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