Digitalización para las personas mayores: el desafío de integrar a los adultos mayores en la transformación tecnológica

Especialista advierte que el avance digital debe considerar la experiencia y necesidades de las personas mayores, promoviendo herramientas simples, acompañamiento y educación tecnológica para evitar nuevas brechas de exclusión.

La transformación digital avanza a un ritmo acelerado en Chile y el mundo, pero no todos los grupos de la sociedad logran adaptarse con la misma velocidad. En este escenario, la inclusión digital de las personas mayores se ha convertido en uno de los principales desafíos para empresas e instituciones, que deben adaptar sus procesos tecnológicos para que la innovación no termine generando nuevas brechas de acceso. Así lo plantea Julio Farías, director comercial de la empresa tecnológica Zerviz, quien sostiene que la evolución digital no puede limitarse a aplicaciones o trámites en línea, sino que debe transformarse en una experiencia que acompañe y empodere a los usuarios de mayor edad.

“El adulto mayor muchas veces se siente relegado por la tecnología, ya sea por miedo o por no estar conectado, pero cada vez más personas se están atreviendo a incorporarla en su vida cotidiana”, señaló el ejecutivo. En ese sentido, explicó que las empresas no deberían temer incorporar herramientas como la inteligencia artificial, aunque sí deben adaptarlas a la realidad y hábitos de este segmento de la población.

Entre las soluciones que comienzan a desarrollarse, los asistentes virtuales por voz aparecen como una alternativa especialmente amigable para los adultos mayores, ya que simulan una conversación telefónica y resultan más intuitivos que los tradicionales menús escritos o los chats en aplicaciones de mensajería.

En este proceso, la experiencia de usuario se vuelve un elemento central para el éxito de la transformación digital. Según Farías, la digitalización no puede limitarse a automatizar procesos, sino que debe diseñarse a partir de la realidad del usuario final. “Parte de nuestra propuesta de valor es entender quién es el cliente de nuestro cliente”, explicó, enfatizando que no se puede aplicar la misma lógica tecnológica para nativos digitales que crecieron con internet y para quienes no tuvieron ese proceso de aprendizaje temprano.

El especialista recalca que el diseño tecnológico debe considerar las capacidades, hábitos y formas de interacción de las personas mayores, evitando plataformas excesivamente complejas. “No podemos implementar una tecnología que solo un nativo digital puede entender”, afirmó.

En ese contexto, la educación digital y el acompañamiento a los usuarios aparecen como factores clave para avanzar en una inclusión tecnológica real. Un número importante de adultos mayores —especialmente personas de 75 u 80 años o más— no utiliza herramientas digitales principalmente por temor o desconocimiento, más que por falta de habilidades.

Por ello, la simplificación de trámites y la incorporación de instancias de apoyo pueden marcar una diferencia significativa, como asistencia personalizada, orientación paso a paso o videollamadas de ayuda en momentos clave del proceso digital.

Finalmente, el ejecutivo destacó que Chile se encuentra bien posicionado en la región en materia de desarrollo tecnológico, con empresas que ya están implementando soluciones innovadoras para mejorar la experiencia digital de distintos usuarios.

El desafío, concluyó Julio Farías, es avanzar hacia una transformación digital inclusiva, donde la tecnología no excluya a las personas mayores, sino que les permita mantenerse activas, autónomas y plenamente integradas en la vida cotidiana.

Isabel Chandía

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