
Estudio revela fuertes brechas económicas según nivel socioeconómico y tamaño del hogar, con el permiso de circulación y los gastos escolares entre las principales preocupaciones de las familias en marzo.
La llamada “cuesta de marzo” vuelve a tensionar las finanzas de los hogares en Chile. Un estudio del informe GPS Ciudadano de Datavoz revela que un 64,9% de las personas teme no poder cubrir completamente los gastos del mes, reflejando el fuerte impacto económico que generan compromisos como el permiso de circulación, matrículas escolares y otros pagos asociados al inicio del año. Los resultados muestran que esta presión financiera no afecta a todos por igual, evidenciando marcadas diferencias según nivel socioeconómico y tamaño del hogar.
“El mes de marzo funciona como un verdadero termómetro de la vulnerabilidad económica en Chile. Para muchos hogares no se trata solo de una fecha del calendario, sino de una prueba de estrés financiero que deja en evidencia desigualdades estructurales”, explica Jorge Fábrega, director de Tendencias Sociales de la empresa de investigación Datavoz.
Los datos del estudio muestran que la preocupación aumenta a medida que crece el número de integrantes del hogar. Mientras que en hogares de una o dos personas el temor a no poder cubrir los gastos llega al 51,7%, en familias de cinco o más integrantes la cifra se eleva a un 84,6%, evidenciando una diferencia superior a 30 puntos porcentuales.
Las brechas también se reflejan según nivel socioeconómico. En los sectores de menores ingresos (D+E), un 82,4% declara preocupación por no poder cubrir los gastos del mes, mientras que en los segmentos de mayores ingresos (AB+C1a) la cifra baja a 42,8%.
“Los datos muestran que marzo no es una experiencia económica similar para todos los chilenos. Para algunos es un mes con gastos manejables, pero para muchos otros representa un momento crítico de alto estrés y vulnerabilidad financiera”, señala Fábrega.
Entre los gastos que generan mayor presión para las familias, el permiso de circulación lidera con un 59,3%, seguido por matrículas y aranceles escolares con un 43,6%. Sin embargo, las preocupaciones varían según el tipo de hogar. En familias más numerosas predominan los gastos asociados a la educación, mientras que en hogares pequeños aparecen con mayor fuerza los costos vinculados a la vivienda, como contribuciones.
Para enfrentar este escenario, los hogares recurren principalmente a ahorros o fondos propios (38,7%), aunque un 35,1% declara que utilizará tarjetas de crédito o créditos de consumo, lo que evidencia el peso del endeudamiento en la economía familiar. En los sectores de menores ingresos surge con mayor fuerza otra estrategia: el apoyo de familiares o redes cercanas.
“El sistema financiero funciona como un amortiguador para los sectores de mayores ingresos, que pueden acceder con mayor facilidad al crédito formal. En cambio, en los sectores más vulnerables cobra mayor relevancia el apoyo de familiares o amigos, lo que muestra cómo las redes personales se transforman en un soporte económico”, explica el experto.
El estudio también revela una percepción creciente de presión económica en comparación con años anteriores. Un 44,1% de los encuestados cree que este marzo será más difícil que en años previos, mientras que un 39,6% considera que la situación es similar. Esta sensación de mayor dificultad se acentúa entre las mujeres y en los sectores de menores ingresos.
Para Fábrega, este fenómeno refleja un clima económico cada vez más desafiante para los hogares. “Cuando la mayoría percibe que la presión económica aumenta año tras año, lo que estamos viendo no es solo un problema estacional, sino una señal de que la resiliencia financiera de las familias sigue acumulando pruebas, y la pregunta que queda es cuál será su límite”, concluye.





