
El Colegio de Controladores de Tránsito Aéreo de Chile aclaró que el combate aéreo nocturno de incendios forestales sí está regulado, pero solo bajo condiciones excepcionales, con estrictas exigencias de seguridad operacional y certificaciones técnicas.
Cada temporada de incendios forestales en Chile, frente a la magnitud de las emergencias y su impacto en las comunidades, vuelve a surgir la interrogante sobre por qué el combate aéreo de incendios no se mantiene de forma regular durante la noche. Desde el Colegio de Controladores de Tránsito Aéreo de Chile explican que no se trata de una prohibición, sino de criterios técnicos, normativos y de seguridad operacional.
El presidente del gremio, Jorge Caro Gálvez, señaló que en el país existe normativa para vuelos nocturnos en la extinción de incendios, pero que estas operaciones están concebidas como excepcionales y no rutinarias. “En Chile sí hay regulación para el combate aéreo nocturno, pero exige condiciones muy específicas que deben cumplirse estrictamente”, precisó.
La regulación vigente, a cargo de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), se encuentra establecida en la Norma Aeronáutica DAN 137 sobre Trabajos Aéreos, que define los requisitos para realizar este tipo de operaciones en escenarios de emergencia.
Según explicó Caro, la normativa no impide volar de noche, pero sí exige acreditaciones especiales, tripulaciones con experiencia certificada, aeronaves equipadas para operación nocturna, bases habilitadas, procedimientos operativos claros y condiciones estrictas de descanso y mantenimiento. “Aquí no hay falta de voluntad; lo que se protege es la vida de quienes operan en el aire”, enfatizó.
Desde el punto de vista del control de tránsito aéreo, el dirigente destacó que el rol de los controladores ha sido históricamente facilitador del combate aéreo. Durante estas operaciones, se segrega el espacio aéreo para permitir que las aeronaves trabajen con mayor libertad y seguridad, separándolas del tráfico regular. “Nuestro objetivo es apoyar la operación y reducir riesgos, nunca obstaculizarla”, afirmó.
El principal desafío para el combate aéreo nocturno, añadió, radica en las condiciones estructurales y tecnológicas que se requieren para una operación segura, como cartografía detallada de obstáculos, rutas certificadas, iluminación adecuada, comunicaciones reforzadas, tecnología especializada y entrenamiento prolongado tanto de pilotos como de controladores. En este tipo de vuelos, realizados a baja altura y en zonas complejas, el margen de error es mínimo.
Caro reconoció que existen experiencias internacionales exitosas en combate aéreo nocturno de incendios forestales, pero subrayó que todas ellas responden a políticas públicas de largo plazo. “Ningún país desarrolló estas capacidades de forma improvisada en medio de una emergencia. Requieren inversión sostenida, desarrollo normativo y años de preparación”, señaló.
En ese contexto, el presidente del Colegio de Controladores de Tránsito Aéreo recalcó que el debate de fondo no es la autorización puntual de vuelos nocturnos, sino la construcción de condiciones reales y seguras para su implementación. “Los controladores de tránsito aéreo somos parte de la solución, aportando coordinación, experiencia y una mirada integral de la seguridad del espacio aéreo, siempre con la vida humana como prioridad”, concluyó.




