
El contrabando de fauna protegida queda al descubierto en San Antonio con la incautación de más de 20 ejemplares y productos derivados, evidenciando un delito que amenaza la biodiversidad.
Un grave caso de contrabando de fauna protegida fue detectado en el puerto de San Antonio, donde fiscalizadores de Aduanas incautaron más de 20 ejemplares y productos derivados de especies exóticas, ocultos en un contenedor declarado como menaje de casa, en un procedimiento clave para frenar el tráfico ilegal y resguardar la biodiversidad.
Durante la revisión física del cargamento, se identificaron especies no declaradas protegidas por la normativa internacional, entre ellas cinco unidades de almeja gigante (Tridacna gigas), trece ejemplares de almeja “garra de oso” (Hippopus hippopus), caracolas, piezas de ostión del Mediterráneo y un abrigo confeccionado con piel de zorro, todos incluidos en los listados de la Convención CITES.
Este tipo de mercancías requiere autorizaciones especiales para su ingreso al país, por lo que su internación sin permisos constituye un delito de contrabando que afecta directamente la conservación de especies amenazadas. Desde Aduanas destacaron que este procedimiento refleja el trabajo especializado en la detección de mercancías sensibles y el rol clave en la protección del medio ambiente.
Tras el hallazgo, las especies fueron retenidas y se presentó la correspondiente denuncia ante el Ministerio Público, además de solicitar un informe técnico al Museo de Historia Natural de San Antonio para respaldar científicamente la identificación de los ejemplares.
Este caso refuerza la importancia del control fronterizo en la lucha contra el contrabando de fauna protegida, una práctica que no solo vulnera la normativa internacional, sino que también pone en riesgo la biodiversidad y los ecosistemas a nivel global.





