
El intercambio de pins olímpicos se ha transformado en una tradición cultural global que conecta a atletas, aficionados y voluntarios, reflejando los valores de amistad, diversidad y encuentro del movimiento olímpico.
Los pins de los Juegos Olímpicos se han convertido en uno de los símbolos más reconocibles del espíritu olímpico, representando la conexión entre culturas, países y generaciones, una tradición que nació en Atenas 1896 y que continúa vigente hasta los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026.
El intercambio de pins se remonta a los primeros Juegos de la era moderna, cuando se utilizaban insignias de madera para identificar a oficiales y atletas. Con el tiempo, estas piezas evolucionaron hasta convertirse en objetos de intercambio en París 1924, marcando el inicio de una tradición que hoy moviliza a coleccionistas, deportistas y espectadores de todo el mundo. Lo que comenzó como un identificador funcional se transformó en un gesto de amistad y una práctica cultural que trasciende fronteras.
Actualmente, los pins olímpicos son mucho más que recuerdos. Portados en chaquetas, cordones y vitrinas de colecciones, funcionan como símbolos tangibles de experiencias compartidas, encuentros espontáneos y memorias que perduran más allá de la competencia deportiva. Cada pin representa una historia personal, un país, un momento y una conexión humana.
A diferencia de las medallas, que reconocen el rendimiento deportivo, los pins están diseñados para ser compartidos, y su valor reside en la interacción que generan. El intercambio de pins refleja los valores fundamentales del movimiento olímpico, fomentando el intercambio cultural, la inclusión y la unión entre personas en un contexto cada vez más digital.
En este contexto, Samsung continúa su tradición de crear pins olímpicos con una colección especial para Milano Cortina 2026, desarrollada junto a la ilustradora Olimpia Zagnoli. Inspirados en la energía de los Juegos de Invierno y la identidad cultural de Milán y Cortina, los diseños incorporan colores vibrantes, movimiento y calidez, invitando a las personas a conectarse a través del arte y la experiencia compartida. Cada pin actúa como un iniciador de conversación, abriendo la puerta a nuevas amistades y recuerdos durante los Juegos.
Más de un siglo después de las primeras insignias olímpicas, el intercambio de pins sigue siendo una de las tradiciones más humanas del evento deportivo más importante del mundo. En un contexto marcado por la tecnología y los cambios globales, el simple gesto de intercambiar un pin continúa simbolizando apertura, generosidad y la alegría de la conexión humana, una tradición que seguirá viva en Milano Cortina 2026, un intercambio a la vez.





