
Científicos chilenos descubren la especie Graneledone sellanesi fue identificada por investigadores de la Universidad Andrés Bello tras un extenso trabajo taxonómico en colecciones científicas internacionales y registros de aguas profundas frente a las costas de Chile.
Un equipo de científicos chilenos descubrió una nueva especie de pulpo de aguas profundas en el Pacífico suroriental, ampliando el conocimiento sobre la biodiversidad marina de la región. El hallazgo corresponde a Graneledone sellanesi, una especie perteneciente al género Graneledone que fue descrita por los investigadores Christian Ibáñez y María Cecilia Pardo, académicos del Departamento de Ecología y Biodiversidad de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad Andrés Bello (UNAB). El estudio fue recientemente publicado en la revista científica Journal of Marine Science and Engineering, consolidando un importante aporte de la ciencia chilena al conocimiento de los ecosistemas marinos profundos.
El descubrimiento cobra especial relevancia considerando que la última vez que se había descrito una nueva especie de este género ocurrió hace más de 25 años, lo que convierte este hallazgo en un avance significativo para la investigación oceanográfica. Con esta identificación, el género Graneledone pasa a contar con 11 especies reconocidas a nivel mundial, lo que refuerza la importancia del Pacífico suroriental como un reservorio clave de biodiversidad marina.
Para los investigadores, participar en este proceso representó una experiencia profundamente significativa. “Es una experiencia que combina asombro por la biodiversidad que se revela, humildad frente al misterio del mar y el orgullo de contribuir al conocimiento científico y a la comprensión de nuestro planeta”, explicó la académica María Cecilia Pardo.
La nueva especie fue bautizada como Graneledone sellanesi en honor al Dr. Javier Sellanes, académico de la Universidad Católica del Norte e investigador del Instituto Milenio de Oceanografía, como reconocimiento a su destacada contribución al estudio de la biodiversidad marina de Chile, especialmente en el ámbito de los moluscos. Además, Sellanes fue quien recolectó el holotipo —el ejemplar de referencia de la nueva especie— en aguas profundas al norte de la Isla Mocha en 2007, un registro clave para su posterior identificación.
El proceso de descubrimiento se construyó a partir de varios hallazgos acumulados durante décadas. Ese mismo año 2007 apareció otro ejemplar en capturas de pesca de bacalao y, posteriormente, un tercer espécimen fue identificado en el Museo Nacional de Historia Natural de Chile tras permanecer sin clasificación durante años. Estos registros se sumaron a un antecedente aún más antiguo: en el año 2000 los investigadores habían encontrado un ejemplar del género Graneledone frente a la costa de Constitución, a unos 1.000 metros de profundidad.
Estos primeros indicios permitieron avanzar en la investigación y, en 2012, los científicos publicaron el primer reporte del género Graneledone en Chile en la Revista de Biología Marina y Oceanografía, lo que marcó el inicio de un largo proceso de análisis taxonómico y sistemático.
A partir de ese momento, los investigadores realizaron una exhaustiva revisión de colecciones biológicas en museos de Alemania, Estados Unidos, Nueva Zelandia y Chile, comparando ejemplares recolectados mediante pesca de arrastre y expediciones científicas. Durante ese trabajo, identificaron en el Museo Nacional de Historia Natural siete ejemplares recolectados entre 1980 y 1997 que nunca habían sido clasificados dentro de este género, lo que finalmente permitió confirmar que se trataba de una especie nueva para la ciencia.
Aunque a simple vista muchos pulpos parecen similares, las diferencias entre especies se revelan en detalles morfológicos y genéticos específicos. En el caso de Graneledone sellanesi, los investigadores detectaron rasgos distintivos tanto en su constitución genética como en sus características físicas.
Las verrugas que cubren su piel presentan un patrón particular y distintivo, diferente al de otras especies del género. Sin embargo, uno de los rasgos más determinantes para su identificación fue el número y la disposición de las ventosas en sus brazos, un elemento clave que permitió reconocerla como una especie completamente distinta.
Para el Dr. Ibáñez, descubrir una nueva especie es comparable a resolver un complejo rompecabezas científico, donde cada detalle —desde la genética hasta la forma de la piel— aporta pistas fundamentales. Además, destaca que muchas de estas evidencias permanecieron durante décadas en colecciones científicas esperando ser analizadas con nuevas herramientas y enfoques de investigación.
El descubrimiento de Graneledone sellanesi no solo amplía el conocimiento sobre la fauna marina de Chile, sino que también refuerza la importancia de la investigación científica y de la colaboración internacional para comprender y proteger la biodiversidad de los océanos.
Actualmente, los autores del estudio participan en una red internacional de investigación junto a científicos de Argentina, Brasil, México, Estados Unidos, España, Portugal, Rusia, India y Nueva Zelandia, con el objetivo de descifrar la diversidad y distribución de los cefalópodos en el mundo, integrando análisis morfológicos y moleculares que permitan comprender la compleja historia evolutiva de estos organismos que habitan las profundidades del mar.





