Chile enfrenta creciente fragilidad hídrica pese a alcanzar 98% de acceso a agua potable

Expertos advierten que la disminución de precipitaciones y el estrés hídrico obligan a avanzar con urgencia en eficiencia y gestión sostenible del agua.

En el marco del Día Mundial del Agua, Chile enfrenta una paradoja crítica: aunque cerca del 98% de la población tiene acceso a agua potable gestionada de forma segura, el país vive un escenario de creciente escasez hídrica que evidencia la urgencia de mejorar la eficiencia y resiliencia en el uso del recurso. La advertencia se da en línea con lo planteado por la Organización de las Naciones Unidas, que ha alertado que el consumo global de agua ya supera la capacidad natural de regeneración de los ecosistemas.

A nivel mundial, cerca de 4 mil millones de personas enfrentan escasez de agua durante parte del año y 2.200 millones no cuentan con acceso seguro, reflejando una crisis que también impacta con fuerza a América Latina. Sequías más frecuentes, infraestructura insuficiente y desigualdad en la gestión del recurso están tensionando sistemas clave para la salud, la economía y el desarrollo social.

En Chile, el contraste es evidente. Según el programa conjunto de monitoreo de la Organización Mundial de la Salud y UNICEF, el país presenta altos niveles de cobertura. Sin embargo, la prolongada sequía y la disminución sostenida de precipitaciones han expuesto la vulnerabilidad del sistema hídrico, especialmente en zonas como la Región Metropolitana, donde los registros recientes se mantienen por debajo de los promedios históricos.

Organizaciones como Greenpeace han advertido que incluso tras años con mayores lluvias, Chile continúa enfrentando uno de los escenarios más críticos en disponibilidad de agua, lo que confirma que el desafío actual ya no es solo el acceso, sino la capacidad de adaptación frente al cambio climático.

En este contexto, la eficiencia en el uso del agua se posiciona como un eje estratégico, especialmente en sectores productivos donde el consumo es intensivo. Empresas como Tork han impulsado iniciativas orientadas a optimizar procesos, reducir desperdicios y fortalecer la gestión ambiental en operaciones de alto tráfico como oficinas, centros comerciales e industrias.

En un escenario de escasez, cada litro cuenta y la eficiencia deja de ser opcional para transformarse en una responsabilidad compartida”, señaló Francisco Salamé, director comercial de Tork para el Cono Sur, destacando que la incorporación de tecnologías de monitoreo, control y mejora continua permite generar impactos concretos en la reducción del consumo.

La medición permanente, la optimización de procesos y la adopción de estándares internacionales son hoy herramientas clave para avanzar hacia modelos más sostenibles, capaces de enfrentar el estrés hídrico con mayor resiliencia y responsabilidad ambiental.

En este Día Mundial del Agua, el llamado es a impulsar acciones concretas y sostenidas, desde políticas públicas hasta prácticas cotidianas, que permitan resguardar un recurso esencial para la vida. En un país cada vez más expuesto a la escasez, cuidar el agua no es solo una prioridad ambiental, sino una condición indispensable para el desarrollo económico y social.

Isabel Chandía

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