Chile confirma detección de influenza aviar en la Antártica por tercer año consecutivo y refuerza vigilancia científica

Influenza aviar H5N1, Antártica chilena, vigilancia sanitaria, fauna silvestre y monitoreo científico marcan un nuevo reporte que confirma la circulación del virus en aves y mamíferos marinos del continente blanco.

Chile confirmó nuevamente la presencia de influenza aviar altamente patogénica H5N1 en la Antártica, marcando el tercer año consecutivo con detecciones del virus en el continente, según los resultados del Proyecto de Vigilancia de Influenza Aviar desarrollado por el Instituto Antártico Chileno (INACH) y la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile.

El proyecto, coordinado por Marcelo González, investigador del INACH, y Víctor Neira, académico de Favet, contempla vigilancia activa y diagnóstico en terreno en puntos estratégicos de la Península Antártica, con el objetivo de detectar tempranamente la circulación viral y su impacto en la fauna silvestre.

Durante la campaña actual, se mantuvieron capacidades diagnósticas en Base Escudero y Base O’Higgins, incluyendo diagnóstico molecular mediante PCR en tiempo real, lo que permitió analizar oportunamente muestras sospechosas. Estas acciones se complementan con vigilancia a lo largo del track logístico del Buque Betanzos y con la colaboración de otros equipos científicos presentes en el territorio.

Las labores se enfocaron en la detección de mortalidades anómalas, el muestreo de aves y mamíferos marinos con signos compatibles con infección y la vigilancia ambiental en poblaciones aparentemente sanas. En sectores cercanos a Base O’Higgins, se identificaron individuos muertos sospechosos, incluidos pingüinos papúa y lobos finos antárticos, confirmándose hasta ahora dos casos positivos de HPAI H5N1 en lobo fino antártico, mientras otros permanecen en análisis.

En Base Escudero, el monitoreo se extendió a diversos sectores de la Isla Rey Jorge, donde se registraron aves marinas y pingüinos muertos considerados sospechosos. A la fecha, no se han confirmado casos positivos en esta zona, aunque algunos continúan en evaluación. En tanto, la vigilancia asociada al Buque Betanzos permitió confirmar la presencia del virus en un cormorán antártico en Bahía Margarita.

Los resultados acumulados en las últimas temporadas evidencian un cambio dinámico en los patrones de detección del virus. Mientras en el verano austral 2022–2023 no se registraron casos, en temporadas posteriores la circulación viral se asoció primero a aves carroñeras y luego a mamíferos marinos desde etapas más tempranas, lo que abre nuevas interrogantes sobre la dinámica de transmisión entre especies y el impacto ecológico en ambientes extremos.

En la campaña actual, se ha observado un menor número total de casos en comparación con la temporada anterior, pero con una mayor proporción relativa de mortalidad en lobos finos antárticos, patrón que será evaluado con el análisis completo de las muestras y su posterior secuenciación genética.

Este trabajo se inserta en un esfuerzo científico de largo plazo liderado por INACH y el Programa Nacional de Ciencia Antártica, que por más de una década ha contribuido a la vigilancia y al conocimiento de la influenza A en la región. Entre sus hitos se cuenta la primera detección de un virus influenza en Antártica en 2014, antecedente clave para el seguimiento epidemiológico actual.

La confirmación de influenza aviar en la Antártica por tercer año consecutivo refuerza la importancia de mantener una vigilancia constante, coordinada y de alta capacidad científica, considerando su relevancia para la conservación de la fauna silvestre, la comprensión de la evolución viral y la prevención de la diseminación del virus hacia otras especies y territorios.

Isabel Chandía

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