
La baja inmunización en el país —que apenas alcanza un 16%— preocupa a especialistas, quienes alertan que el retraso en la vacunación podría aumentar los casos graves y la presión sobre el sistema de salud en los meses más críticos.
La cobertura de vacunación en Chile no ha logrado superar el 20% y actualmente se sitúa en torno al 16%, un nivel significativamente bajo para esta etapa del año, lo que enciende las alertas ante el aumento de enfermedades respiratorias y la alta circulación de virus como el sincicial y la influenza, especialmente de cara al invierno.
En este contexto, la directora de Enfermería del campus Casona de la Universidad Andrés Bello, Marcela Díaz, advierte que la postergación en el proceso de inmunización es uno de los principales factores detrás de este rezago, ya que muchas personas esperan a que aumenten los contagios para vacunarse. “La inmunidad tarda aproximadamente 15 días en desarrollarse, por lo que vacunarse en pleno peak reduce considerablemente su efectividad preventiva”, explica.
Esta conducta genera un desfase crítico, considerando que la circulación viral comienza a intensificarse desde abril, lo que motivó al Ministerio de Salud a adelantar la campaña de vacunación, con foco en grupos de riesgo como niños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
La especialista advierte que, de no revertirse rápidamente esta situación, Chile podría enfrentar un escenario sanitario complejo durante el invierno, con mayor número de hospitalizaciones, cuadros graves e incluso fallecimientos, como ya ha ocurrido en temporadas anteriores.
Asimismo, enfatiza que la vacunación no solo protege a nivel individual, sino también colectivo, ya que una mayor cobertura reduce la circulación de virus y fortalece la llamada inmunidad de rebaño, protegiendo a quienes aún no pueden vacunarse.
Finalmente, Díaz alerta sobre los riesgos de mantener bajas coberturas en vacunas clave como COVID-19, neumococo y coqueluche. “La disminución en la inmunización puede facilitar la reaparición de enfermedades prevenibles y generar nuevas crisis sanitarias. La vacunación sigue siendo una de las herramientas más efectivas para proteger la salud pública”, concluye.





