Especialista advierte que los autobronceantes no reemplazan el protector solar y aclara riesgos, beneficios y cuidados clave para lograr una piel bronceada sin exposición directa al sol
En plena temporada estival, las cremas y lociones autobronceantes se han convertido en una alternativa cada vez más popular para quienes buscan una piel bronceada sin exponerse a la radiación solar. Sin embargo, pese a su uso extendido, aún existen mitos y falsas creencias sobre su capacidad de protección solar, su forma correcta de aplicación y los riesgos asociados a la salud de la piel.
¿Los autobronceantes protegen del sol?
Uno de los errores más frecuentes es pensar que los autobronceantes ofrecen una protección solar suficiente. La Dra. Katiuska Reynaldos Grandón, investigadora del Instituto de Investigación del Cuidado en Salud (IICS), aclara que estos productos no protegen eficazmente contra la radiación ultravioleta.
“Los autobronceantes utilizan dihidroxiacetona (DHA) como principio activo para generar una coloración temporal de la piel, pero solo entregan un factor de protección solar muy bajo, entre FPS 3 y 4, con una protección limitada, especialmente frente a la radiación UVA”, explica la especialista.
Además, este leve efecto protector dura solo algunas horas tras la aplicación, y no se mantiene durante todo el período en que el color bronceado permanece en la piel.
Debido a esta baja protección, la Dra. Reynaldos enfatiza que el autobronceante no reemplaza el uso de bloqueador solar. “Si una persona aplica un autobronceante y luego se expone al sol, debe utilizar fotoprotección adecuada, como protector solar, ropa protectora y evitar la exposición en los horarios de mayor radiación”, señala.
En este contexto, los autobronceantes en formato crema, loción, gel, mousse o espuma sí representan una opción válida y más segura para quienes desean un tono bronceado sin recurrir al sol o a las camas solares, reduciendo así los riesgos asociados a la radiación ultravioleta.
Aunque son una alternativa más segura que el bronceado tradicional, los autobronceantes no están completamente exentos de riesgos. Un estudio publicado en 2024 por Newton y colaboradores, que analizó productos de 17 marcas populares, detectó la presencia de alérgenos de contacto en todos los productos evaluados.
Entre los ingredientes más frecuentes se encontraron propilenglicol, linalol, polisorbato, d-limoneno, alcohol bencílico, tocoferol (vitamina E), fragancias y compuestos botánicos aromáticos, con un promedio de 11,86 alérgenos por producto.
“Si bien los autobronceantes son una alternativa más segura que la exposición solar directa, tanto consumidores como profesionales de la salud deben estar atentos a su potencial para provocar dermatitis alérgica de contacto, especialmente en personas con piel sensible o antecedentes de eccema”, advierte la Dra. Reynaldos.
La especialista concluye que informarse, leer etiquetas y usar estos productos con precaución es fundamental para lograr un cuidado responsable de la piel, combinando estética, salud y prevención.








