En un mundo donde los viajeros ya no buscan solo destinos, sino historias que se sientan, Magallanes se revela como un escenario vivo del turismo patrimonial. Desde estancias centenarias cargadas de relatos patagónicos hasta lodges contemporáneos inspirados en las culturas originarias, la región ofrece una propuesta turística única, donde pasado y presente dialogan de forma natural.
La creciente demanda por experiencias auténticas, con sentido y arraigo territorial, ha impulsado con fuerza el turismo patrimonial en Magallanes. Lejos del turismo masivo y estandarizado, los viajeros eligen propuestas que los invitan a comprender la historia, saborear la gastronomía local y compartir la hospitalidad de su gente. En este contexto, las estancias patagónicas se consolidan como protagonistas indiscutidas: espacios donde la memoria se vive, la tradición se comparte y el paisaje austral se convierte en parte de la experiencia.
Uno de los casos más representativos es la Estancia Río de los Ciervos, ubicada a solo cinco kilómetros del centro de Punta Arenas. Su valor no radica únicamente en su arquitectura o entorno, sino en la historia familiar y patrimonial que alberga. “La casona pertenece a la familia Solo de Zaldívar Clavel y tiene un profundo valor histórico”, explica Alejandra Solo de Zaldívar, gerente hotelera de Estancia Río de los Ciervos.
La construcción comenzó alrededor de 1920 y fue creciendo junto a una familia numerosa, reflejando un estilo inglés propio de la época, marcado por la influencia europea que caracterizó a Punta Arenas cuando aún era puerto libre. Convertir esta casona en un espacio abierto al público fue una decisión ligada al rescate patrimonial. “Mi padre, Alejandro Solo de Zaldívar, decidió darle un nuevo propósito, con una visión clara de rescate histórico y turístico, transformándola en un hotel boutique y un espacio donde compartir la historia de los pioneros de Magallanes”, señala Alejandra.
La experiencia que ofrece la estancia va más allá del alojamiento. Y la gastronomía cumple un rol central como vehículo de identidad. “Nuestra cocina es honesta, de productos propios y profundamente ligada al territorio. Trabajamos con materias primas locales como liebre, cordero, guanaco, centolla y productos silvestres, porque creemos que cuando alguien viaja busca probar lo auténtico. Es una manera de contar historias y conectar al visitante con Magallanes”, afirma la gerente hotelera de Estancia Río de los Ciervos.
Turismo patrimonial: una tendencia en crecimiento
Este tipo de propuestas responde a un cambio profundo en la forma de viajar. Así lo explica Daniela Rodríguez, gerente de Austro Chile (Asociación Magallánica de Empresas de Turismo), quien observa un auge sostenido del turismo de estancia en la región.
“Este turismo es muy relevante dentro de la oferta local, impulsado por un viajero que busca experiencias más auténticas, personalizadas y conectadas con la historia y cultura del territorio, posicionándose como espacios que combinan patrimonio, naturaleza y hospitalidad, permitiendo una inmersión real en la vida patagónica”.
Rodríguez destaca que el turismo patrimonial genera una conexión emocional más profunda con el destino. “El visitante no solo quiere conocer un lugar, sino adentrarse en su cultura, en sus relatos y modos de vida. En el caso de las estancias patagónicas, hay historias ligadas a la colonización, a la ganadería y a la vida rural, lo que transforma la visita en una experiencia cultural significativa”, explica.
“Una de nuestras experiencias centrales es la Experiencia Gastronómica Regional, pensada para que los visitantes conozcan y disfruten una de las tradiciones más representativas de la Patagonia: el cordero al palo, preparado de manera tradicional, acompañado de productos locales y servido en un entorno que invita a compartir, conversar y conectar con la cultura del lugar. Una experiencia que despierta los sentidos”, agrega Alejandra Solo de Zaldívar.
Turismo con historia en Tierra del Fuego
La mirada patrimonial que distingue a Magallanes se proyecta con fuerza hacia Tierra del Fuego, donde nuevas iniciativas están redefiniendo la forma de vivir el territorio: experiencias contemporáneas que rescatan la memoria, honran a las culturas originarias y conectan al viajero con la esencia del fin del mundo.
Un proyecto emblemático es el nuevo Lodge Almirantazgo, desarrollado por Solo Expediciones en el imponente Seno Almirantazgo. Un lugar donde el diseño, la naturaleza y la cultura ancestral se encuentran para crear una experiencia única y de identidad profunda.
“El lodge está inspirado en la ruca ona (selk’nam), reinterpretada desde una mirada contemporánea, respetuosa y profundamente conectada con el territorio”, explica Juan Pablo Solo de Zaldívar, gerente de operaciones de Solo Expediciones. El diseño y la decoración se desarrollaron en conjunto con comunidades locales, incorporando materiales nobles, colores naturales y texturas que dialogan con el entorno fueguino.
Lodge Almirantazgo es mucho más que un concepto arquitectónico: es una experiencia viva, donde cada detalle está pensado para que el visitante se conecte con la identidad cultural de Tierra del Fuego. “Buscamos poner en valor el saber local, la memoria del territorio y una forma de habitar en equilibrio con la naturaleza”, señala Solo de Zaldívar.
La propuesta se complementa con una gastronomía de fuerte sello magallánico basada cordero, centolla, pescados y mariscos, además de una oferta de experiencias que incluyen navegaciones por el Seno Almirantazgo y Fiordo Parry; pesca con mosca en entornos de alto valor escénico; y trekking y caminatas guiadas, adaptadas a distintos niveles, para descubrir bosques, miradores y costas fueguinas.
El catamarán Santa Inés: la navegación como experiencia
Entre las principales novedades destaca la incorporación del catamarán Santa Inés, una embarcación especialmente diseñada para navegar los canales australes. “No será solo un medio de transporte, sino una experiencia en sí misma, pensada para interpretar el paisaje, la historia y la biodiversidad del territorio”, explica Juan Pablo Solo de Zaldívar.
El Santa Inés permitirá fortalecer la conectividad marítima entre Bahía Carreras, Caleta María y Punta Arenas, integrando el traslado como parte esencial del viaje y ampliando las posibilidades de exploración en uno de los territorios más prístinos y sobrecogedores de la Patagonia austral.
Un turismo que no se conforma con mostrar paisajes, sino que cuenta historias, rescata culturas y pone en valor el patrimonio, ofreciendo experiencias auténticas que conectan al visitante con la esencia del sur del mundo. Así, el turismo patrimonial deja de ser una tendencia para transformarse en una nueva forma de viajar, habitar y comprender.






