Artista chileno Adolfo Martínez inaugura en el MAC exposición sobre automatización, trabajo y obediencia

La muestra de Adolfo Martínez  “Trifulca: objetos penitentes” explora cómo las máquinas reemplazan al cuerpo humano sin eliminar las lógicas de subordinación. La exposición abrirá el 20 de marzo y podrá visitarse hasta el 14 de junio de 2026.

El artista visual chileno Adolfo Martínez inaugurará el próximo 20 de marzo la exposición “Trifulca: objetos penitentes” en el Museo de Arte Contemporáneo de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile (MAC), una propuesta artística que reflexiona sobre la automatización, el trabajo repetitivo y las nuevas formas de subordinación que persisten incluso en contextos de avance tecnológico. La muestra podrá visitarse hasta el 14 de junio de 2026 en la sede Parque Forestal del museo.

En un contexto global donde la tecnología y la automatización transforman silenciosamente los procesos productivos y el rol del trabajo humano, la exposición invita a detener la mirada en aquello que permanece constante: la repetición, la obediencia y el desgaste como estructuras que siguen presentes en la organización del trabajo contemporáneo.

La exhibición cuenta con el apoyo del Fondart Creación Artística 2025 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, y reúne un conjunto de esculturas e instalaciones construidas a partir de ensamblajes de objetos activados mediante sistemas eléctricos y mecánicos.

En estas piezas, mecanismos automáticos ejecutan acciones repetitivas como fricción, pulido, oscilación o golpe, generando movimientos constantes en los que la máquina reemplaza al cuerpo humano y trabaja de manera ininterrumpida, sin descanso ni propósito final evidente.

El artista denomina a estos dispositivos “objetos penitentes”, ya que funcionan como metáforas de una persistencia histórica donde el trabajo aparece asociado a la obediencia, la repetición y el desgaste, elementos que atraviesan distintas etapas del desarrollo económico y social.

Lejos de representar el mundo del trabajo desde la nostalgia o la denuncia directa, la exposición propone una lectura crítica sobre cómo ciertas lógicas de subordinación continúan reproduciéndose incluso en escenarios altamente tecnologizados, cuestionando la idea de que la automatización necesariamente implica emancipación o progreso social.

Dudo que las formas de opresión laboral ocurran pese al avance tecnológico; más bien avanzan de la mano”, señala Adolfo Martínez, planteando que la tecnología muchas veces no elimina las estructuras de poder, sino que desplaza o transforma las mismas dinámicas de control y obediencia.

El montaje de la exposición fue concebido como un sistema en funcionamiento, donde la sala expositiva se transforma en un organismo donde cada obra cumple un rol dentro de un mecanismo mayor.

El sonido constante de los dispositivos, la iluminación y el movimiento de las máquinas generan una experiencia sensorial que envuelve al visitante, creando una atmósfera marcada por la repetición y la persistencia mecánica antes incluso de que se produzca la contemplación de las obras.

Para el director del museo, Diego Muñoz, esta muestra representa un nuevo momento en la trayectoria del artista. “La obra de Adolfo Martínez pone en tensión diversas formas y materialidades que enfrentan los imaginarios del mundo popular con los relatos del poder y sus simbolismos. Desde ese lugar, el artista vuelve al MAC con una exposición de obras inéditas que también nos recuerdan nuestra capacidad como país de producir y crear en distintas escalas”, señala.

El trabajo de Martínez se caracteriza por explorar los vínculos entre memoria, territorio y transformaciones sociales, particularmente a partir de procesos históricos que han marcado el mundo rural chileno.

Formado en la Licenciatura en Artes y el Magíster en Artes Visuales de la Universidad de Chile, el artista ha desarrollado una práctica centrada en la escultura, el objeto y la instalación, abordando en su obra las consecuencias históricas y biográficas de la reforma y contrarreforma agraria en Chile, así como las transformaciones del trabajo y del territorio.

Con “Trifulca: objetos penitentes”, el artista propone una reflexión contemporánea sobre la relación entre tecnología, poder y trabajo, invitando al público a observar cómo las máquinas pueden reproducir, de forma silenciosa, estructuras históricas de disciplina, obediencia y desgaste.

La exposición estará abierta al público hasta el 14 de junio de 2026 en el Museo de Arte Contemporáneo, sede Parque Forestal, ubicado en Ismael Valdés Vergara 506, Santiago, y busca ofrecer una experiencia artística que combine reflexión crítica, exploración material y una mirada sobre los desafíos sociales del presente.

Isabel Chandía

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