El presidente Nayib Bukele ordenó el envío de fuerzas especiales para localizar a cuatro militares desaparecidos durante una emboscada cerca de Puerto Príncipe, en Haití. Estados Unidos confirmó su respaldo a la operación, mientras el hallazgo de restos humanos sin identificar aumenta la incertidumbre sobre el paradero de los efectivos.
La crisis de seguridad que enfrenta Haití abrió un nuevo escenario de tensión internacional luego de que cuatro militares salvadoreños desaparecieran tras una violenta emboscada perpetrada por bandas criminales el pasado 18 de octubre. El incidente provocó una respuesta militar del Gobierno de El Salvador, encabezado por el presidente Nayib Bukele, y una mayor participación de Estados Unidos en las operaciones destinadas a localizar a los uniformados.
El ataque ocurrió en el sector de Santo, en Croix-des-Bouquets, una localidad próxima a Puerto Príncipe, cuando los cuatro salvadoreños regresaban a su base después de comprar alimentos. Durante el trayecto, grupos armados atacaron el vehículo blindado en que se desplazaban, utilizando armas de fuego y explosivos. Los militares lograron abandonar el transporte antes de que se incendiara, pero posteriormente se perdió contacto con ellos. Los helicópteros enviados para auxiliarlos también fueron atacados.
Los desaparecidos son técnicos aeronáuticos de la Fuerza Armada de El Salvador y forman parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una misión multinacional autorizada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para apoyar a las autoridades haitianas frente al crimen organizado. Sus principales funciones estaban relacionadas con operaciones aéreas, evacuaciones médicas y labores de asistencia.
Las razones del conflicto y la respuesta de Bukele
La confrontación tiene su origen en la profunda crisis política y de seguridad que atraviesa Haití, especialmente desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021. La expansión de las pandillas, el tráfico ilegal de armas, los secuestros y el debilitamiento de las instituciones estatales han permitido que organizaciones criminales mantengan el control de extensas zonas de la capital y sus alrededores.
Entre los grupos señalados en reportes periodísticos sobre la emboscada figuran organizaciones vinculadas a la pandilla 400 Mawozo y a la estructura criminal de Chen Mechan, relacionadas con el escenario de violencia que afecta a Puerto Príncipe. Sin embargo, hasta ahora ninguna organización ha reivindicado oficialmente el ataque, por lo que su responsabilidad específica permanece sin confirmación independiente.
Ante la desaparición de los militares, el presidente Nayib Bukele responsabilizó a las pandillas que operan en territorio haitiano y aseguró que sus compatriotas no cumplían funciones de combate, sino tareas de asistencia dentro de la misión internacional.
“Los hombres que secuestraron no son combatientes. Son técnicos aeronáuticos que forman parte de nuestra misión en Haití, integrada exclusivamente por pilotos y personal técnico, cuya labor principal es realizar evacuaciones médicas y salvar vidas, no combatir”, afirmó el mandatario salvadoreño a través de su cuenta oficial de Instagram.
Frente a este escenario, Bukele anunció el inicio de operaciones militares destinadas a encontrar a los uniformados, estableciendo su rescate como una prioridad para su Gobierno. La decisión implicó el despliegue de fuerzas especiales adicionales y una mayor coordinación con los organismos internacionales presentes en Haití.
“Por esa razón, iniciamos operaciones de combate para rescatarlos. Nuestro objetivo es uno solo: traer a nuestros cuatro compatriotas de regreso, sanos y salvos”, manifestó el jefe de Estado.
El mandatario también endureció su discurso contra las organizaciones criminales involucradas, advirtiendo que la respuesta de su país podría intensificarse si los militares no son liberados. En ese contexto, aseguró que las operaciones iniciadas representan solamente una primera etapa de las medidas que está dispuesto a adoptar.
“Pero quiero que entiendan algo: el ataque de hoy no es nada comparado con lo que vendrá si no nos entregan a los cuatro con vida”, advirtió Bukele, agregando que: “Ya acabamos con las pandillas en El Salvador y podemos acabar con ustedes también”.
Pese a la escalada, no existe una guerra declarada entre El Salvador y Haití. El enfrentamiento involucra al Estado salvadoreño y a organizaciones criminales que operan dentro del territorio haitiano. De hecho, el Gobierno de Haití ha manifestado su colaboración en la búsqueda de los desaparecidos, declarando su localización y liberación como una prioridad nacional.
Estados Unidos respalda las operaciones
Washington ha asumido una posición de respaldo a El Salvador y a la misión internacional encargada de enfrentar a las pandillas. El representante estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, condenó la emboscada durante una sesión del Consejo de Seguridad celebrada el 19 de octubre y comprometió el apoyo de EEUU para recuperar a los cuatro militares.
El respaldo estadounidense también se ha traducido en asistencia logística. El Comando Sur confirmó la llegada a Puerto Príncipe de una aeronave militar de Estados Unidos utilizada para apoyar el despliegue de las fuerzas salvadoreñas. Washington participa, además, en los mecanismos internacionales de coordinación y supervisión de la misión de seguridad desplegada en Haití.
A estas gestiones se sumó República Dominicana, cuyo presidente, Luis Abinader, informó que había conversado con Bukele sobre cooperación logística y de inteligencia para enfrentar a las bandas criminales, mientras las autoridades dominicanas reforzaron la vigilancia de su frontera con Haití.
Incertidumbre por hallazgo de restos humanos
El conflicto sumó un nuevo episodio durante el fin de semana, luego de que se informara del hallazgo de restos humanos que podrían corresponder a los militares desaparecidos. Sin embargo, Bukele descartó ayer que se tratara de los integrantes de su contingente, argumentando que las características de los restos y algunos documentos encontrados no coincidían con las de los salvadoreños.
Este domingo 25 de octubre, la Fuerza de Supresión de Pandillas confirmó oficialmente que recibió restos humanos entregados por una organización humanitaria, pero aclaró que todavía no existen antecedentes suficientes para establecer su identidad. La institución también precisó que una identificación militar de Chad encontrada durante las operaciones pertenecía a un efectivo de ese país que permanece a salvo.
De esta manera, el paradero y la situación de los cuatro militares salvadoreños continúan sin esclarecerse, mientras las fuerzas internacionales mantienen las operaciones de búsqueda.
Una crisis que amenaza la estabilidad regional
La misión internacional en Haití, autorizada en septiembre de 2025 y renovada en 2026, contempla una dotación máxima de 5.550 integrantes. No obstante, Naciones Unidas informó el 19 de octubre que la fuerza desplegada superaba apenas los 2.000 efectivos, una cifra inferior a la necesaria para cumplir plenamente sus objetivos operacionales.
La dimensión de la crisis también se refleja en sus consecuencias humanitarias. Naciones Unidas estima que cerca de 1,5 millones de personas han debido abandonar sus hogares por la violencia, mientras más de mil personas murieron entre julio y septiembre de 2026. La inseguridad también dificulta la recuperación institucional y la realización de elecciones democráticas en el país caribeño.
La situación mantiene la atención internacional sobre Haití, donde el despliegue de nuevos contingentes militares busca fortalecer a las fuerzas locales y recuperar territorios controlados por organizaciones criminales. El resultado de las operaciones de búsqueda y la identificación de los restos encontrados serán determinantes para esclarecer lo ocurrido y definir los próximos pasos de la misión multinacional.








