Especialista de la Universidad Andrés Bello aclara dudas sobre pastillas para dormir, insomnio, dependencia, automedicación y efectos en la salud
El consumo de pastillas para dormir se ha convertido en una de las respuestas más frecuentes frente al insomnio, un problema que afecta la calidad de vida, el rendimiento diario y la salud mental. Sin embargo, su uso no siempre aborda la causa de fondo y, cuando se realiza sin supervisión médica, puede generar riesgos importantes. Así lo explica Francisco Álvarez, académico de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello (UNAB), quien aclara los principales mitos y verdades sobre estos medicamentos.
En Chile, el uso de fármacos para conciliar el sueño ha aumentado en los últimos años, impulsado por el estrés, las largas jornadas laborales y los cambios en los hábitos de descanso. No obstante, la automedicación y la falta de orientación profesional suelen generar falsas expectativas sobre su efectividad y subestimar los riesgos del consumo prolongado o inadecuado.
Mitos y verdades sobre las pastillas para dormir
1. “Las pastillas para dormir solucionan el insomnio” — Mito
Estos medicamentos no corrigen la causa del insomnio, sino que alivian sus síntomas.
“En general, se utilizan cuando la causa no es de fácil resolución o cuando el insomnio interfiere de manera significativa en la vida diaria”, explica Álvarez. Su objetivo es ayudar a conciliar el sueño y alcanzar un descanso mínimo reparador.
2. “Existen distintos tipos de pastillas para dormir” — Verdad
Existen fármacos con mecanismos de acción diferentes: algunos inducen el sueño, otros reducen los despertares nocturnos o mejoran la continuidad del descanso. La indicación depende del tipo de insomnio y de una evaluación médica previa.
3. “Automedicarse con pastillas para dormir no tiene riesgos” — Mito
Incluso los medicamentos de venta sin receta pueden generar efectos adversos.
“Algunos pueden provocar adicción y dependencia, afectar el rendimiento al día siguiente, la conducción y aumentar el riesgo de accidentes”, advierte el académico. El uso crónico también puede dificultar el sueño natural y generar otras complicaciones de salud.
4. “El uso frecuente puede generar dependencia o tolerancia” — Verdad
Fármacos como clonazepam o clotiazepam pueden generar dependencia si se usan sin control profesional. Esto puede derivar en la necesidad de aumentar dosis o en la imposibilidad de dormir sin el medicamento.
5. “La dependencia aparece solo después de muchos meses” — Mito
El tiempo para desarrollar dependencia o tolerancia varía entre personas.
“En algunos casos puede aparecer en días y en otros en semanas”, señala Álvarez. Factores como la edad, enfermedades crónicas y el tipo de fármaco influyen directamente.
6. “Las pastillas para dormir afectan la memoria y la concentración” — Verdad
Especialmente las benzodiacepinas pueden afectar la memoria, la concentración y el estado de ánimo al día siguiente, generando somnolencia, lentitud mental y menor capacidad de atención.
7. “Siempre se debe recurrir a medicamentos para tratar el insomnio” — Mito
Antes de iniciar un tratamiento farmacológico, se deben considerar alternativas no farmacológicas, como la higiene del sueño:
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Reducir el uso de pantallas antes de dormir
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Controlar luz y ruido
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Evitar comidas tardías, alcohol y drogas
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Mantener horarios regulares de descanso
En algunos casos, el tratamiento psicológico también resulta altamente efectivo.
Un enfoque integral para dormir mejor
El académico de la Universidad Andrés Bello enfatiza que las pastillas para dormir pueden ser útiles en situaciones específicas, pero no deben considerarse una solución permanente.
“El tratamiento del insomnio debe ser integral, combinando evaluación médica, cambios en el estilo de vida y educación sobre el sueño”, concluye Francisco Álvarez.







