El debut de Jinjer en Chile, en noviembre de 2018 en Club Blondie, fue un show breve pero arrollador que marcó el inicio de una estrecha relación con el público metalero local. Ocho años después, la banda regresará al país el 23 de abril de 2026 para presentarse en el Teatro Caupolicán, reencontrándose con una audiencia que creció junto a su música.
El calor era denso, casi pegajoso. Afuera de la Club Blondie, en la comuna de Santiago, la fila avanzaba lento, pero adentro todo ya estaba listo para una noche que muchos no olvidarían. Era noviembre de 2018 y, aunque no todos lo sabían en ese momento, estaban a punto de presenciar el inicio de una relación intensa entre Chile y una banda que venía desde Donetsk, en Ucrania.
El primer impacto
Cuando las luces se apagaron, el ruido no fue inmediato: fue una tensión contenida. Hasta que apareció Tatiana Shmayluk y todo explotó.
El arranque fue directo, sin rodeos. Guitarras pesadas, batería precisa y un público que, sorprendentemente, ya se sabía las canciones. No era una banda masiva en Chile todavía, pero sí lo suficientemente influyente como para que cada cambio de ritmo fuera celebrado como si se tratara de un acto familiar.
El mosh pit se armó rápido. Compacto, intenso, sin pausas.
Una hora que pasó volando
El show duró cerca de 60 minutos, pero la sensación general fue que todo ocurrió demasiado rápido. Tema tras tema, la banda fue encadenando canciones sin bajar la intensidad. Aquella noche sonaron Captain Clock, Words of Wisdom, Ape, Sit Stay Roll Over, Teacher, Teacher!, I Speak Astronomy, Dreadful Moments, Pisces, Just Another, Perennial, Who Is Gonna Be the One, I Want It I’ll Get It, entre otras.
Cuando comenzó Pisces, el ambiente cambió. La transición vocal de Shmayluk —de lo melódico a lo gutural— provocó una reacción colectiva: gritos, celulares en alto y una mezcla de sorpresa y admiración que recorrió toda la sala.
Detalles que marcaron la noche
No todo fue perfecto, y eso también es parte de la memoria: El sonido tuvo altibajos en algunos pasajes, especialmente en los primeros temas.
La banda, sin embargo, no bajó la energía en ningún momento. Hubo poca interacción hablada, pero una conexión evidente desde lo musical.
Y luego vino ese instante clásico de los conciertos debut: cuando la banda anunció el final… y nadie quería que terminara.
“¡Otra más!”: el primer ritual
El cierre parecía definitivo, pero el público chileno tenía otros planes.
Los gritos comenzaron desde el fondo: “¡Jinjer, Jinjer!”.
No fue un encore largo, pero sí suficiente para sellar la noche. La banda volvió, tocó un último tema y dejó una sensación clara: esto no iba a quedar en una sola visita.
El inicio de algo más grande
Esa noche en Club Blondie no fue un show masivo ni una producción gigantesca. Fue algo más simple y, justamente por eso, más potente: un primer encuentro honesto entre banda y público.
Con el tiempo, Jinjer volvería a Chile con escenarios más grandes y audiencias más amplias. Pero para quienes estuvieron ahí en 2018, hay algo que no cambia:
La certeza de haber visto el comienzo de todo, en una sala llena, sudorosa y ruidosa… donde el metal sonó por primera vez con acento ucraniano y respuesta chilena.
Foto: irock.cl





