Entre ceremonias, protestas y discursos, el líder de la centroderecha asumió como Presidente de la República en la ciudad de Valparaíso, iniciando un gobierno que promete cambios profundos en seguridad, migración y política económica.
Chile inició este 11 de marzo de 2026 una nueva etapa política. El líder de la centroderecha José Antonio Kast asumió como el 38º Presidente de la República, en una jornada cargada de rituales institucionales, señales políticas y expectativas sobre el rumbo del país durante los próximos cuatro años. El cambio de mando puso fin al gobierno del mandatario saliente Gabriel Boric y marcó un giro político hacia posiciones más conservadoras tras el triunfo electoral de Kast en diciembre de 2025.
La ceremonia se desarrolló principalmente en el Congreso Nacional de Chile, en el Salón de Honor, en Valparaíso, ante autoridades nacionales, invitados internacionales y representantes del mundo político y social.
Una mañana de gestos políticos y despedidas
La jornada comenzó temprano en la capital y en Valparaíso. Antes de asumir el cargo, el Presidente Kast realizó un gesto político significativo: renunció a su militancia en el Partido Republicano, con el objetivo de gobernar desde una posición institucional por sobre su colectividad.
Mientras tanto, el Mandatario saliente, Gabriel Boric, se despedía del cargo con un mensaje final en el que aseguró dejar el país “con la frente en alto y las manos limpias”, afirmando además que Chile es “un mejor país que hace cuatro años”.
En paralelo, delegaciones extranjeras y autoridades comenzaron a llegar al Congreso para la ceremonia. Entre los invitados figuraban mandatarios y representantes internacionales, entre ellos el presidente argentino Javier Milei, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa y el rey de España Felipe VI, entre otras autoridades.
Juramento y el traspaso de la banda
Cerca del mediodía, Kast ingresó al Salón de Honor del Congreso Nacional para prestar juramento ante el pleno del Parlamento. “Sí, juro”, declaró el nuevo mandatario, en la fórmula protocolar que oficializó su investidura como Presidente de la República.
Posteriormente, Gabriel Boric le entregó la banda presidencial, símbolo del mando del Estado chileno, sellando el traspaso de poder.
Tras el juramento, Kast tomó la palabra en su primer discurso como jefe de Estado, donde anunció el inicio de un período que definió como un “gobierno de emergencia”. “A partir de hoy las cosas van a cambiar”, afirmó el mandatario en una de las frases más destacadas de su intervención.
El discurso estuvo marcado por énfasis en seguridad pública, orden institucional y crecimiento económico.
Manifestaciones y fuerte despliegue de seguridad
La jornada también estuvo acompañada por manifestaciones a favor y en contra en distintos puntos de Valparaíso por la llegada del nuevo gobierno. Al mismo tiempo, el despliegue de seguridad fue amplio tanto en el Congreso como en Santiago, con presencia de fuerzas policiales y dispositivos especiales para resguardar el traslado del mandatario hacia sus primeras actividades oficiales.
En la capital, el operativo incluyó vigilancia especial en torno al Palacio de La Moneda, donde el nuevo presidente iniciaría formalmente su agenda gubernamental.
Primeras actividades como Presidente
Tras la ceremonia en el Congreso, Kast se trasladó al Palacio Presidencial de Cerro Castillo, donde recibió a delegaciones extranjeras y autoridades invitadas, siguiendo la tradición protocolar del cambio de mando chileno.
Durante la tarde, el mandatario inició sus primeras actividades públicas, incluyendo un discurso ante estudiantes en Ñuñoa y el inicio del año escolar, donde enfatizó el rol de la educación en el desarrollo del país.
Los principales desafíos del nuevo gobierno
La administración de Kast comienza en un escenario político y económico complejo. Diversos analistas coinciden en que su gestión deberá enfrentar al menos cuatro grandes desafíos.
1. Seguridad pública
El combate a la delincuencia y el crimen organizado fue uno de los ejes de su campaña. Kast ha prometido políticas más duras contra el narcotráfico, la violencia urbana y la inmigración irregular.
2. Reactivación económica
El nuevo gobierno hereda una economía con inflación más controlada, pero con estrechez fiscal y niveles de desempleo elevados, lo que obligará a impulsar medidas de crecimiento y ajuste del gasto público.
3. Gobernabilidad política
Aunque ganó con amplio respaldo electoral —más del 58% en segunda vuelta—, el nuevo mandatario deberá negociar con un Congreso fragmentado para sacar adelante sus reformas.
4. Relaciones internacionales
El giro político hacia la derecha en Chile ocurre en un contexto regional diverso, con gobiernos de distintas orientaciones ideológicas, lo que plantea desafíos diplomáticos y estratégicos.
Un nuevo ciclo político para Chile
La llegada de José Antonio Kast a La Moneda representa uno de los cambios políticos más significativos en Chile desde el retorno a la democracia en 1990.
Su administración se extenderá hasta 2030 y comenzará con un gabinete de 24 ministros provenientes de partidos de derecha, independientes y figuras técnicas.
Mientras sus partidarios celebran el inicio de una etapa centrada en orden y crecimiento económico, sus críticos advierten sobre tensiones políticas y sociales que podrían marcar el desarrollo del nuevo gobierno.
Así, entre ceremonias, protestas, discursos y promesas de cambio, el país inicia un nuevo capítulo en su historia política.






