A partir del 1 de enero de 2026, entró en vigor el nuevo reajuste del sueldo mínimo en Chile. La Ley 21.751, promulgada en junio de 2025, que fijó el ingreso en $539.000, beneficia a 900 mil trabajadores entre 18 y 65 años. Desde Ábaco Soluciones Contables, aportan su mirada, sobre esta emblemática materia de interés nacional.
Grandes e importantes novedades, registra la tónica que marca el inicio del nuevo año laboral. El reajuste de $10.000, aplicado al valor del monto actual situado en $529.000, tendrá importantes efectos tanto en los ingresos de los trabajadores como en la estructura de costos para las empresas.
La medida también considera un incremento para trabajadores menores de 18 años y mayores de 65, cuyo sueldo mínimo llegará a $402.082. También debemos considerar, un alza del ingreso mínimo para efectos no remuneracionales, que se ubicará en $347.434. A su vez, el cambio impactará beneficios asociados al ingreso mínimo, como el Subsidio Familiar, ampliando su alcance y montos.
Desde la perspectiva de los trabajadores, el aumento representa un alivio parcial frente al alto costo de la vida, especialmente en un contexto marcado por el encarecimiento de bienes básicos, arriendos y servicios. No obstante, expertos advierten que el impacto real en el poder adquisitivo, dependerá de la evolución inflacionaria que experimente la economía en 2026.
Para Raúl Quiroga, gerente general de Ábaco Soluciones Contables, el reajuste “desde una perspectiva social, avanza en la dirección correcta. Sin embargo, aún representa un aumento acotado, si lo comparamos con el incremento sostenido del costo de la vida que han enfrentado los hogares en los últimos años”.
Asimismo, “el sueldo mínimo sube $10.000, pero un importante número de gastos esenciales, han aumentado significativamente. Por lo tanto, hay un efecto positivo, pero es moderado y no resuelve la pérdida de poder adquisitivo”, explica Quiroga.
Impacto en las empresas y el empleo
Desde el mundo empresarial, el reajuste vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los costos laborales, especialmente para las pequeñas y medianas empresas, que concentran una parte importante de los trabajadores que perciben el ingreso mínimo.
Quiroga señala que “para las pymes, este tipo de alzas no solo implica pagar un sueldo mayor, sino también asumir un aumento en cotizaciones previsionales, seguros y otros costos asociados, lo que en conjunto puede tensionar la caja mensual. De igual modo, el reajuste trae consigo la obligación de firmar un nuevo anexo de contrato, para estipular correctamente la nueva remuneración de sus trabajadores”.
No obstante, el ejecutivo de Ábaco Soluciones Contables destaca que el hecho de que el reajuste esté definido con anticipación por ley permite una mejor planificación. “A diferencia de otros periodos, hoy las empresas saben con tiempo cuál será el monto y pueden incorporarlo en sus presupuestos y proyecciones para 2026. Eso reduce la incertidumbre”, afirma.
En cuanto al empleo, Quiroga descarta efectos negativos, pero llama a mirar el escenario con cautela, ya que “no esperamos un mayor trastorno en los índices de empleo, porque obedece a un reajuste acotado. Ahora bien, cuando se suman varios aumentos consecutivos en pocos años, algunas empresas comienzan a ajustar dotaciones o a frenar nuevas contrataciones”.
Formalidad y brechas salariales
Otro de los efectos relevantes del alza del sueldo mínimo, ofrece relación con la formalización del empleo. Un ingreso mínimo más alto puede incentivar a algunos trabajadores a exigir contratos formales, pero también podría empujar a ciertos empleadores informales a mantenerse fuera del sistema.
“El desafío está en lograr que estos reajustes, vayan acompañados de políticas que apoyen a las empresas más pequeñas, de modo que no se genere un incentivo a la informalidad laboral”, advierte Quiroga.
Cabe destacar que, el reajuste, también incide en la estructura salarial de las organizaciones. Motivadas por el alza del sueldo mínimo, algunas empresas se ven obligadas a reajustar otros salarios. Su objetivo es mantener jerarquías, para evitar que cargos con mayores responsabilidades se aproximen al ingreso base.
“El sueldo mínimo, termina actuando como un piso que empuja toda la escala salarial. Una cualidad que no siempre, se refleja inmediatamente en mayores ingresos por productividad”, agrega el gerente general de Ábaco Soluciones Contables.








