El académico Jorge Ramírez Flores advierte que la reducción de recomendaciones universales de vacunación en Estados Unidos puede afectar las coberturas y aumentar el riesgo de reaparición de enfermedades como el sarampión.
Los cambios introducidos por el Gobierno de Donald Trump al calendario de vacunación infantil de Estados Unidos generan preocupación entre especialistas en salud pública. La nueva política reduce de 18 a 11 las enfermedades incluidas en las recomendaciones universales de inmunización infantil y entrega un mayor protagonismo a la decisión de las familias.
Para el Dr. Jorge Ramírez Flores, académico del Programa de Salud Global de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, una eventual disminución de las coberturas puede tener consecuencias que trasciendan las fronteras estadounidenses, debido a la movilidad internacional y a la capacidad de propagación de las enfermedades infecciosas.
“Las personas se mueven mucho, mucho más que antes, mucho más rápido”, explica el especialista. Por eso, advierte que las decisiones sobre vacunación adoptadas por un país pueden tener efectos epidemiológicos en otros territorios.
Cambios en el calendario generan preocupación
La nueva política estadounidense modifica las recomendaciones de inmunización infantil y reduce el número de enfermedades incluidas en el esquema universal. Además, plantea separar la vacuna combinada contra sarampión, paperas y rubéola (MMR) en tres inyecciones diferentes una vez que las vacunas individuales estén disponibles en Estados Unidos.
Aunque estas enfermedades permanecen dentro de las recomendaciones generales, el académico advierte que fragmentar el esquema puede dificultar su cumplimiento, especialmente si aumenta el número de consultas y aplicaciones necesarias para completar la protección.
“La mirada de salud global intenta comprender las causas de los problemas que trascienden las fronteras de los países”, señala Ramírez, quien identifica tres dimensiones para analizar los posibles efectos de la medida.
La primera es la movilidad internacional. Una disminución de las tasas de inmunización puede favorecer la circulación de enfermedades que estaban controladas o aumentar el riesgo de reaparición de patologías que habían dejado de representar una amenaza significativa.
La segunda dimensión corresponde al equilibrio entre libertad individual y protección de la salud pública. El especialista plantea que el debate adquiere una complejidad adicional cuando las decisiones afectan a niños y niñas que todavía no pueden decidir por sí mismos.
“Hay algunas situaciones en que se requiere resguardar el bien del menor o de la menor por sobre la potestad que tendrían los padres de tomar la decisión”, sostiene.
El tercer factor es la influencia internacional de Estados Unidos. Países con menores recursos técnicos para diseñar sus calendarios, adquirir vacunas o desarrollar campañas educativas podrían interpretar estas decisiones como un referente, pese a tener realidades epidemiológicas diferentes.
Desinformación y vacunas
El cambio en las recomendaciones también ocurre en un contexto marcado por la circulación de información falsa sobre las vacunas. Entre ellas se encuentra la supuesta relación entre la vacunación y el autismo.
El académico es categórico al respecto: “No existe ningún tipo de evidencia que apoye esa asociación”.
Ramírez explica que los estudios científicos han desacreditado esta relación. Sin embargo, advierte que la difusión de información falsa por parte de figuras con alta influencia pública puede generar efectos duraderos.
“Hace muchísimo daño porque de manera muy fácil se destruye lo que se ha construido con el uso de muchos recursos por mucho tiempo”, afirma.
Frente a este escenario, el especialista plantea que las instituciones deben mantener una comunicación clara, consistente y basada en evidencia, además de facilitar el acceso de la población a información confiable.
El riesgo de reaparición del sarampión
Los calendarios de vacunación no son estáticos. Los países los revisan y actualizan de acuerdo con la aparición de nuevas vacunas, cambios epidemiológicos, evidencia científica y modificaciones en la frecuencia o comportamiento de determinadas enfermedades.
Para Ramírez, estas decisiones deben sustentarse en criterios técnicos y epidemiológicos, especialmente cuando existe riesgo de disminuir la protección de la población.
Una de las principales preocupaciones actuales es el sarampión. Al 13 de agosto de 2026, Estados Unidos registraba 2.566 casos confirmados y 38 brotes durante el año, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
A esto se suma una disminución en la cobertura de la vacuna MMR entre estudiantes de kínder. Esta pasó de 95,2% en el período 2019-2020 a 92,4% durante 2025-2026.
“El sarampión es una enfermedad contagiosa que es una de las que más generan preocupación con estos cambios de calendarización y de dosis de vacuna”, advierte el académico.
El problema es especialmente relevante porque el sarampión es altamente contagioso. Cuando el virus llega a comunidades con bajas tasas de vacunación, puede generar brotes incluso en países donde la enfermedad se encuentra controlada.
Chile también debe mantener la alerta
Chile no registra casos autóctonos de sarampión desde 1993. Sin embargo, durante 2026 se han confirmado casos importados, sin que hasta ahora se haya producido transmisión secundaria.
En este contexto, el académico de la Universidad de Chile considera que el país debe mantener altas coberturas de vacunación para reducir el riesgo de transmisión y proteger los avances alcanzados durante décadas.
“El principal resguardo que podría tomar un país como Chile es asegurar una adecuada tasa de vacunación y de cobertura de las vacunas en general y, en particular, de la vacuna asociada al sarampión”, concluye Ramírez.
La experiencia internacional demuestra que mantener altas coberturas permite proteger no solo a quienes reciben las vacunas, sino también a quienes no pueden vacunarse por razones médicas. La vacunación continúa siendo una de las principales herramientas de prevención y protección de la salud pública.







