OTIC CChC advierte que el talento joven existe, pero necesita formación práctica y oportunidades para desarrollar las competencias que hoy demanda el mercado laboral.
El desempleo juvenil alcanza el 23,6% entre los menores de 25 años en Chile, según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Al mismo tiempo, numerosas empresas enfrentan dificultades para cubrir sus vacantes. Para el OTIC CChC, esta aparente contradicción revela una brecha clave: la transición entre la educación y el primer empleo.
La entidad de capacitación de la Cámara Chilena de la Construcción sostiene que muchos jóvenes cuentan con motivación y conocimientos, pero necesitan fortalecer competencias digitales y habilidades transversales para responder a las necesidades actuales de las empresas.
“Tenemos un problema estructural que puede transformarse en una importante emergencia social si miles de jóvenes con motivación y ganas de aportar no encuentran la puerta de entrada al mundo del trabajo. El talento joven está ahí, pero necesita oportunidades para desarrollar las competencias que les faltan, en entornos reales y con una fuerte conexión con las necesidades de las empresas”, señala Bárbara Veyl, gerenta de Vinculación del OTIC CChC.
La brecha entre estudiar y trabajar
El desafío adquiere especial relevancia en sectores como la minería, logística, manufactura, tecnología y construcción, donde la transformación productiva está generando una demanda creciente por nuevas competencias.
En la construcción, además, existe un desafío adicional relacionado con el recambio generacional. Según el estudio Reconversión laboral de los trabajadores mayores de 50 años en la construcción, elaborado por CIEDESS en colaboración con el OTIC CChC, el sector presenta una alta proporción de trabajadores mayores de 50 años, lo que refuerza la necesidad de incorporar y preparar a nuevas generaciones.
Para Veyl, acceder al primer empleo puede marcar una diferencia significativa en la trayectoria laboral de una persona.
“Cuando un joven tiene dificultades para acceder a su primera experiencia laboral o para desenvolverse en ella, se posterga todo su desarrollo profesional, con consecuencias en su entorno y sus proyecciones futuras. Uno de los desafíos más urgentes que enfrentamos como país es fortalecer esa transición”, explica.
La dificultad no se limita a conseguir un puesto de trabajo. También implica contar con herramientas para adaptarse a un entorno laboral, aplicar conocimientos, comunicarse adecuadamente y responder a las exigencias de una organización.
Formación conectada con las empresas
Frente a este escenario, el OTIC CChC impulsa iniciativas que buscan acercar tempranamente a los jóvenes al mundo laboral y fortalecer la colaboración entre empresas, instituciones formativas y territorios.
Una de ellas es Ruta del Talento, programa que en la Región de Los Lagos busca formar a 500 jóvenes menores de 25 años, fortaleciendo su empleabilidad y conectando su preparación con las necesidades de los distintos sectores productivos de la zona.
A esta iniciativa se suma CertificaTP, proyecto desarrollado por el OTIC CChC junto a ONG Canales, que certifica a estudiantes de liceos técnico-profesionales en oficios que actualmente presentan una alta demanda en distintas industrias.
El objetivo es que la formación no termine al salir del establecimiento educacional, sino que permita a los jóvenes adquirir competencias que puedan utilizar directamente en el mundo del trabajo.
En este proceso, el papel de las empresas resulta fundamental. Su participación permite contribuir a la definición de perfiles laborales y al diseño de programas de formación alineados con las competencias que realmente necesitan.
Además, su involucramiento puede extenderse a la primera experiencia laboral de los jóvenes, facilitando su adaptación y acompañando el desarrollo de sus capacidades.
Una inversión para el futuro laboral
Para el OTIC CChC, fortalecer la empleabilidad juvenil requiere avanzar hacia modelos de formación que respondan a las particularidades de cada región y sector productivo.
La formación para el empleo debe entenderse como una inversión estratégica y de largo plazo, capaz de conectar el talento disponible con las oportunidades que genera el mercado laboral.
“El Día de la Juventud es una oportunidad para comprometernos como país con la causa del primer empleo. Invertir hoy en los jóvenes, con precisión y capacidad de impacto, es asegurar las capacidades que Chile necesitará mañana”, concluye Bárbara Veyl.







